By raquel
agosto 4, 2019

Tipos de seguros de vida

Los seguros patrimoniales y de salud gozan de una aceptación indiscutible dentro del público en general. Todo el mundo desea mantener asegurada su casa, su vehículo y contar con servicios de salud. Sin embargo, no todos aprecian en justa medida los distintos tipos de seguros de vida.

El desconocimiento acerca de las coberturas y sus beneficios al detalle provoca una insólita indiferencia hacia este tipo de seguro, que en justicia debería ser el primero a contratar ya que protege a quienes producen los ingresos con los cuales se construye el patrimonio.

Un seguro de vida principalmente ofrece una cobertura que se otorga en un eventual fallecimiento, pero dependiendo del tipo de seguro que se contrate, su titular disfrutará de muchas otras ventajas en vida.

Seguro de vida a término

Esta modalidad de seguro es la que tradicionalmente conocemos. Se contrata una cierta cobertura y a cambio se cancela una módica prima anual. Por supuesto que el monto de la prima siempre estará en función de la edad del contratante.

A mayor edad, mayor será el costo de la prima a honrar para un mismo monto de cobertura. Este tipo de seguros normalmente se contrata anualmente y no hay compromiso una vez que concluya el plazo de cobertura, a menos que sea renovada oportunamente.

Esta modalidad no es la más recomendable, pero es una opción para personas que no poseen los recursos suficientes para contratar una póliza de seguro universal que, como veremos, tiene muchas otras ventajas.

Seguros de vida universal

El seguro de vida universal es un tipo de póliza que se contrata con un doble propósito: por si se vive poco y por si se vive mucho. Suena escandalosamente contradictorio, pero es justamente así.

Vivir poco

Si acaso el titular fallece prematuramente, sus deudos contarán con un capital que sustituye los ingresos que de otra manera faltarían en la familia.

Esta maravillosa posibilidad permite que las familias cumplan sus proyectos de vida aún cuando la persona que proporciona el dinero para llevarlos a cabo, desaparezca inesperadamente.

De hecho, muchas pólizas de vida permiten que el titular estipule la entrega del monto asegurado a modo de renta periódica, en cuyo caso la empresa administra el dinero que incluso puede multiplicarse al ganar dividendos.

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De esta forma se evitan descalabros por despilfarros que son muy frecuentes al recibir grandes cantidades de dinero en situaciones dolorosas, y el titular tendrá la certeza de que el dinero se utilizará sabiamente en beneficio de su familia.

Por ejemplo, los recursos provenientes del seguro de vida pueden ser usados para que los hijos menores completen su educación, evitando de esta manera que una tragedia imprevista implique el desmejoramiento de sus planes de estudio, o incluso el abandonarlos por completo.

Vivir mucho

Pero veamos qué ocurre en caso contrario. Si la vida del titular se prolonga más allá de su etapa productiva —es decir, llega a su momento de jubilación—, entonces dispondrá de unos recursos que complementen su pensión pública, ya que este tipo de seguros capitaliza los aportes y proyecta lo que se conoce como “valores de rescate”.

Estos “valores de rescate”, luego de que la póliza madure –esto ocurre entre 15 y 20 años–, pueden ser reclamados sin ninguna otra consideración que la voluntad de su titular. En ese momento puede decidir tomar el dinero completo y cancelar el contrato o tomar una parte y seguir disfrutando de la cobertura.

Igualmente, es factible canjear los “valores de rescate” por una pensión temporal o vitalicia, según sea requerida y los montos acumulados así lo permitan. Aun en estos casos podemos dejar una herencia al fallecer, dependiendo de lo acordado en las opciones de liquidación.

Otros beneficios

Adicionalmente, las pólizas de seguros en general ofrecen opciones para ser incluidas como anexos que protegen al titular en casos de incapacidad física temporal o permanente.

Son coberturas que ofrecen montos que sustituyen los ingresos del titular por el plazo que dure la incapacidad o por un periodo de tiempo determinado. Esto también es de gran ayuda, y por lo general no supone desembolsar grandes sumas por ser anexos a las pólizas principales.

En resumen, el seguro de vida es una garantía de que el núcleo familiar no colapse económicamente después de un evento que nadie espera o desea, pero que lamentablemente es una posibilidad de la que nadie está exento.

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