By raquel
septiembre 9, 2019

¿Qué es un proindiviso? 

Hay muchas situaciones que pueden provocar la copropiedad de una vivienda en la que alguna de las partes quiera liquidar. Al surgir dudas en este sentido, la mejor recomendación es ponerse en contacto con especialistas en la materia. Rentalias ofrece la mejor asesoría en el tema inmobiliario, incluyendo lo referente a invertir en renta vitalicia.

Se dice que un determinado bien es proindiviso cuando por su naturaleza es imposible dividirlo en partes. Específicamente al hablar de un bien inmueble cuya propiedad comparten más de una persona, es evidente que este no puede ser diseccionado para entregar a cada propietario la alícuota correspondiente.

En el caso de que al menos uno de los dueños del inmueble desee liquidar su cuota de participación, habrá que explorar los mecanismos que establece el Código Civil para tales fines.

¿Qué significa proindiviso?

La palabra proindiviso proviene del latín  y su significado literal es “indivisible”; es decir, imposible de seccionar. Esta denominación aplica en lo jurídico a bienes poseídos por varias personas, y que por sus características, no se puede simplemente hacer un reparto material de las proporciones que corresponden a cada una de ellas.

Son muchas las ocasiones en que esta circunstancia se presenta y en buena parte de estas se produce al ejecutarse una herencia. Es muy común que un bien inmueble sea heredado por varios hermanos que pasan entonces a ser propietarios de un bien proindiviso.

Por supuesto, no es el único caso en el que se puede compartir ciertos bienes inmuebles. Otro caso cotidiano es el de las parejas que adquieren conjuntamente una vivienda al iniciar vida marital. También aquí se está en presencia de más de un propietario para un bien proindiviso.

En cualquiera de los casos, no hay mayores inconvenientes en compartir la propiedad de cualquier inmueble. El problema surge al momento en que alguno o alguno de los copropietarios desean liquidar su cuota-parte.

Vender proindiviso

Como es de suponer, ninguno de ellos tiene la potestad de enajenar por su cuenta el inmueble, sino que por el contrario, habrá que llegarse a un acuerdo aprobado por todos sobre cómo proceder a tal efecto.

Esta limitación en lo referente a la disposición del bien la explica la cualidad de proindiviso de los inmuebles, por lo que necesariamente hay que procurar acuerdos en los que todos los involucrados den explícitamente su consentimiento.

No pocas veces estos procesos pueden prolongarse en el tiempo debido a diferentes factores, en lo que resulta harto difícil conciliar posiciones. Típicamente en las herencias es donde se presentan estas situaciones en las que uno o varios herederos desean hacer líquidos los derechos adquiridos sobre inmuebles obtenidos como legado familiar.

La buena noticia es que aquellos que así lo desean tienen recursos a los cuales recurrir para canalizar tales deseos. Vale decir que el resto de los propietarios no pueden negarse indefinidamente a la petición de “dividir” lo proindiviso.

La manera más expedita de hacerse del valor que corresponde a la parte que por derecho se posee de un inmueble, es el acuerdo notarial. Esto implica que uno o más de los propietarios restantes aceptan ciertos términos para que el solicitante deje de formar parte de la sociedad.

Generalmente se llega a un contrato o negociación donde se le abona al propietario renuente el valor monetario correspondiente; puede que sea de manera inmediata o en cuotas entregadas en ciertos plazos. Este tipo de acuerdo se notaría y cumple con el objetivo planteado.

No obstante, incluso esta manera de zanjar el asunto implica tasar el inmueble –normalmente contratando los servicios de un perito– y luego llegar a determinar el monto que se otorgará.

Si no está dentro de las posibilidades del resto de los propietarios asumir el monto del que hablamos anteriormente, se tendría que proceder a la venta del inmueble y así cada uno de los involucrados obtenga su parte en moneda de curso legal.

Esta segunda posibilidad puede ser aún más tardía si tomamos en cuenta lo que normalmente toma concretar una compra-venta, pero además, sumando el tiempo que tome la aceptación de los que tienen la firme intención de conservar el inmueble.

Disolución del proindiviso

Por último, si los propietarios no son capaces de llegar a acuerdos para resolver el asunto, lo conducente será someter el bien sujeto del litigio a una subasta pública, en la que finalmente se disuelve el proindiviso para entregar a cada copropietario lo que haga justicia según su participación.

No solo con bienes inmuebles ocurren estas situaciones. Además, en muchos casos estas divisiones de herencias –o incluso en el caso de parejas que se divorcian y se han hecho de inmuebles en régimen de bienes gananciales– pueden tomar varios años para cristalizarse.

Se debe tener muy en cuenta la diferencia entre proindiviso y condominio. Un condominio es un conjunto de unidades o inmuebles que comparten áreas que caen en la categoría de proindiviso; no obstante, cada unidad de vivienda está debidamente separada y delimitada.

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