¿Qué es mejor: comprar o alquilar una casa?

Hay muchas situaciones que pueden provocar la copropiedad de una vivienda en la que alguna de las partes quiera liquidar. Al surgir dudas en este sentido, la mejor recomendación es ponerse en contacto con especialistas en la materia. Rentalias ofrece la mejor asesoría en el tema inmobiliario, incluyendo lo referente a invertir en nuda propiedad y renta vitalicia.   

La pregunta que plantea el título de este artículo es una cuestión que en apariencia no tiene mayor polémica implícita: ¿quién no quisiera ser propietario de una vivienda? Algunos aseveran incluso que rentar es tirar el dinero. Pero para ser objetivos, debemos mirarlo desde el punto de vista financiero y así determinar qué es mejor, comprar o alquilar.

Lo cierto es que hay muchas motivaciones basadas en lo emocional cuando nos hacemos esta pregunta. Por un lado existe el temor de correr el riesgo de quedarse sin un techo donde cobijar a la familia. También no hay que desdeñar la reprobación social que puede significar no contar con un inmueble propio.

Comprar o alquilar

Tendríamos que hacer algunas cuentas antes de responder solamente por reflejo, y basarnos en algo un poco más científico que el miedo y la aprobación social para tomar una decisión en cuanto a qué es mejor, comprar o alquilar.

Empecemos por decir que normalmente la adquisición de un inmueble implica un financiamiento a largo plazo –20 o 30 años–, en los cuales pagamos algo llamado interés que, de cierta forma, podemos ver como un alquiler, pero de dinero. Por el dinero recibido pagaremos un adicional que dependerá de la tasa vigente con la que contratemos la respectiva hipoteca.

Así mismo, en la mayoría de los casos el mencionado financiamiento cubrirá un 70 % del valor de la vivienda que deseamos comprar, lo que implica que debemos contar con una cantidad a modo de inicial o entrada equivalente a un 30 % aproximadamente para poder gestionar la compra.

Y es aquí cuándo empiezan los números. ¿Qué tal si esta inicial o entrada la usamos para realizar inversiones que nos multipliquen ese capital? Financieramente hablando, ¿cuál opción –comprar o alquilar– nos reportaría un mayor patrimonio a largo plazo? Tratemos de explorar ambos escenarios.

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Invertir el monto de la entrada

Lo primero que se asoma es que para alquilar necesitamos normalmente adelantar dos –a lo sumo tres– meses de garantía para mudarnos. La inversión inicial es mucho menor que la que se requiere para completar la inicial de cualquier inmueble.

Pero pongamos algunos valores sobre la mesa y supongamos que nos interesa un piso de € 200 000. Para este ejemplo asumamos que se nos financia un 80 % y que, como consecuencia, debemos disponer de € 40 000 para la entrada. Adicionalmente hay que disponer de unos € 17 000 para los gastos de protocolo.

De arrancada necesitamos € 57 000 para la opción a comprar, por lo que sería un error comparar de manera directa el monto del alquiler con la cuota mensual exigida por el crédito otorgado. Con toda seguridad serían muchos los meses que pudiéramos pagar el alquiler con estos € 57 000, sin contar que mientras tanto podemos ponerlos a producir.

El tema de asumir que la vivienda es un activo puede también ser discutible. Según Kiyosaki –autor del bestseller Padre rico, padre pobreun verdadero activo es una propiedad que te produce dividendos; es decir, rentabilidad. Si compráramos para alquilar, entonces podemos considerarla un activo; de lo contrario, más bien nos genera gastos de mantenimiento que medran nuestros ingresos.

La elección no es obvia

Por lo anterior no debemos ser superficiales cuando queremos analizar qué es mejor, comprar o alquilar una vivienda. Por supuesto que cada persona sopesará su situación y, sobre todo, sus capacidades e intereses para inclinarse entre una y otra opción. Lo que debemos tener claro es que no es tan obvio que comprar es siempre más favorable.

Los rendimientos históricos en los mercados de capitales pueden ofrecer a largo plazo y sin muchos aspavientos un 6 % que, si lo aplicamos al capital que es entregado como entrada a cualquier negociación inmobiliaria, reportaría un dividendo interesante que el comprador no puede disfrutar. De nuevo, no es tan evidente qué es mejor, comprar o alquilar un piso.

No cabe duda de que hay que tener el valor de incursionar en los mercados de capitales y prepararse aunque sea mínimamente para atreverse a decidirse entre compra o alquiler, decantándose por esta última opción. No obstante, los que sean más conservadores no dudarán en la forma tradicional de hacer las cosas, y esto no es algo reprochable.

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