Más jubilados y menos cotizantes… invierte

Son sumamente evidentes las dificultades que han enfrentado los sistemas de pensiones públicos en todo el mundo. El dramático cambio que han sufrido las condiciones sobre las cuales nacieron estos sistemas ha puesto en jaque la sustentabilidad de este derecho adquirido.

Es por ello que los distintos gobiernos han tenido que hacer reconsideraciones desde varios puntos de vista sobre este beneficio, que si bien hace justicia ante el aporte que hacemos durante nuestra vida productiva a la sociedad, requiere de financiamiento que no está siendo provisto satisfactoriamente por los aportes de los trabajadores activos.

En muchos países se han hacho reformas importantes de las leyes que rigen a estos sistemas de protección social, viendo los crecientes déficits que van asomando y las preocupantes proyecciones que sugieren que las cosas en vez de mejorar, empeorarán.

Cantidad de jubilados vs. cantidad de empleados activos

Una de las más polémicas reformas ha sido retardar la edad de jubilación, y podemos decir que tiene cierta lógica a pesar de la resistencia que puede producir de parte, sobre todo, de los que ya se aproximaban al tope anterior.

El factor de mayor peso que ha producido estas insuficiencias en los sistemas de pensiones públicos es, sin duda, el aumento de la esperanza de vida. La cantidad de años promedio de vida proyectada hace 30 años se viene quedando corta y esto tiene un efecto directo en la magnitud de los haberes necesarios para cumplir con una masa de jubilados que sobrepasa lo estimado.

Pero si la expectativa de vida es mayor, lo que por lógica se desprende es que también estaríamos mejor preparados física y mentalmente para asumir más años en nuestra etapa productiva. Sin embargo, es natural la resistencia a ceder algún derecho adquirido, así que las tensiones sociales se manifiestan.

Otro asunto que ha influido en poner en la picota los sistemas de pensiones públicos ha sido el desempleo del que se ha sufrido en algunos momentos de crisis económicas, que han dejado sin aportes a sus recaudadores por periodos importantes. Esto descontrola y desestabiliza cualquier planificación previa.

¿Qué podemos hacer para mitigar estos efectos?

Son hechos que tenemos que aceptar, pero ¿qué toca hacer? Dado que incluso ahora mismo los que son beneficiarios de estas pensiones no reciben un monto que cubra las necesidades mínimas completamente, tenemos que hacernos responsable del asunto y buscar alternativas u opciones complementarias.

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nvertir en una renta vitalicia permite complementar los ingresos que suponen las pensiones públicas y nos permite transitar con mayor holgura económica nuestro retiro.

Una renta vitalicia es una vía mediante la cual recibimos un estipendio fijo mensual hasta el fallecimiento y que engrosa cualquier otro beneficio o ingreso que podamos lograr. Hay varias formas de contratarlas y aquí te presentamos dos de ellas.

Seguros de renta vitalicia

Una manera de contar con una renta vitalicia es contratándola por medio de una cobertura de seguro. De acuerdo a la edad del solicitante y el monto de renta que aspira recibir, se calcula el monto de la prima asociada que deberá ser cancelada.

Es una manera que se adecúa a personas que tengan ciertos ahorros que deseen proyectar en el tiempo, asegurando un monto mensual de por vida que de otra manera quizá sean agotados prematuramente. El monto otorgado bajo esta modalidad se basa en cálculos actuariales y va en función directa de la edad y el monto de cobertura o renta.

Generalmente requiere de montos importantes para su contratación cuando la edad se encuentra por debajo de los 65 años, pero en todo caso se puede ajustar la renta a la cual se puede acceder, teniendo en cuenta el capital del que se disponga.

Hipotecas inversas

El segundo método del que podemos echar mano para obtener una renta vitalicia es la figura de la hipoteca revertida o hipoteca inversa. A diferencia de la anterior, esta opción no requiere de capitales líquidos pero si de la existencia de un inmueble que sea de plena propiedad del solicitante.

Se resuelve con la solicitud a alguna institución crediticia que se encargue de esta materia y que, a cambio de hipotecar la vivienda disponible, se recibe mensualmente un monto acordado. Es importante destacar que se mantendrá plenamente el derecho de ocupación de la vivienda y la resolución de la hipoteca se resuelve únicamente luego del fallecimiento del titular.

Son maneras de afrontar lo que seguramente nos encontraremos al momento de querer disfrutar de un retiro digno, en el cual gocemos de la independencia económica mínima para no convertirnos en una carga para nuestros familiares.

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