Contrato de arras de una vivienda | Todo lo que debes saber

Negociar una vivienda puede desembocar en varias opciones dependiendo de la situación del comprador y del vendedor. En no pocas ocasiones, una forma de asegurar el negocio aunque todavía no dispongamos de todo el dinero requerido, es lo que se denomina contrato de arras de una vivienda.

El contrato de arras para comprar una vivienda es una figura jurídica que tiene la ventaja de amarrar o asegurar unas condiciones de venta por un tiempo determinado. Aunque reviste algunos riesgos, es una manera de conseguir el tiempo que pensamos que nos hará falta para concretar la negociación.

¿Qué es el contrato de arras de una vivienda?

El contrato de arras de una vivienda es un acuerdo mediante el cual el vendedor y el comprador congelan una negociación de compra-venta por un lapso establecido. Previamente el comprador se compromete a cumplir con todo lo requerido para cerrar el trato.

El riesgo lo constituye el hecho de que en este acuerdo –contrato de arras– se entrega una cierta cantidad de dinero que recibe el vendedor y al cual ya tiene pleno derecho.

Sin importar si el comprador cumple o no, ese dinero es una prenda que perderá el comprador en caso de que le sea imposible concretar la compra.

De esta forma es que el vendedor accede a la espera, sabiendo que de no darse la negociación se sentirá resarcido por las arras que les fueron entregadas y podrá entonces negociar libremente de nuevo su vivienda.

Por supuesto que, para firmar este acuerdo el comprador debe entender plenamente a lo que está comprometiéndose, por lo que debe tener una alta seguridad de cumplir su parte del trato.

Un contrato de arras para comprar una vivienda es una tradición jurídica antiquísima ampliamente usada para las negociaciones de inmuebles. Generalmente requieren de solicitudes crediticias o de otro tipo de recursos financieros que procuren las cantidades de dinero que son requeridas.

Qué considerar antes de firmar un contrato de arras

Las consideraciones de un contrato de arras no deben ser ni más ni menos que las de cualquier otro contrato que se firme legalmente. Es muy recomendable asesorarse por un abogado de confianza que revise profusamente todo el texto del acuerdo antes de proceder a su aceptación.

De más está decir que nunca se debe firmar un contrato de esta naturaleza cuando se tenga mucha duda en que se pueda lograr la consecución del dinero. Cuando los plazos ofrecidos por el vendedor son a todas luces insuficientes.

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Siempre pueden surgir imponderables; sin embargo, para evitar angustias que nos invadan desde el primer día lo conducente es negociar plazos que vayan más allá de los tiempos en que razonablemente estimamos resolver el tema del dinero. Es importante también considerar cualquier otro requisito que figure en el articulado del contrato.

Otro asunto a tomar en cuenta es el monto de las arras. No tienen que ser cantidades onerosas las que respalden este tipo de acuerdos. Siempre es preferible ofrecer los montos más bajos posibles, de manera que si alguna situación sobrevenida nos impide honrar el contrato no perdamos todo lo que tengamos ahorrado.

Por supuesto que nunca se deben aceptar contratos de arras de una vivienda en el caso en que el cumplimiento del mismo dependa de algún modo del vendedor. Este tendrá todos los motivos para querer retrasar la firma y con ello hacerse de las arras entregadas. De ser así debe quedar muy claro que en ningún caso se ejecutarán las arras cuando el retraso sea claramente imputable el vendedor.

Desde el punto de vista del vendedor

Si nos ponemos en los zapatos del vendedor es evidente que este querrá que se concrete la venta lo más pronto posible y recibir la mayor cantidad de arras que se pueda. Él estará corriendo el riesgo de perder mejores oportunidades de vender ya que las arras sirven para reservar una vivienda por el tiempo acordado.

En este caso es menester tratar de mantener una comunicación franca con el comprador. Determinar cuál es su plan para cumplir con lo que exprese el contrato preliminar. Con base en algunas indagaciones pueda tener una idea de cuáles pueden ser los plazos razonables y cuánto exigir al momento de su formalización.

Generalmente el vendedor exige un porcentaje del valor total de la vivienda como arras. Este porcentaje dependerá de lo que ambas partes consideren justo, tomando en cuenta las características del negocio y hasta dónde estén dispuestos a llegar para llevar a feliz término la compra-venta.

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